A veces cuando empezamos un noviazgo con una persona de otra religión no le damos importancia pero al correr del tiempo y al momento de decidir casarse eso puede representar si no un obstáculo si un problema a resolver.
Cada religión es diferente en forma pero no en fondo y es la forma la que puede llegar a ser el centro de la discordia. Ya que el matrimonio en todas las religiones es algo Sagrado que se debe llevar bajo un rito especifico con reglas a seguir concretas y sobre todo con ideas de la profesión bien definidas. El matrimonio, debe ser una alianza fundamentada en el amor del Dios en que crean, quien capacita a los casados para que intercambien un amor sobrenatural. Los esposos deben entregar su vida al Dios en que creen y en Él unirse entre sí, siendo entonces capaces de vivir juntos los compromisos específicos de la alianza matrimonial según su religión.
¿Qué hacer?
Es importante que se den cuenta desde un principio del compromiso que cada uno de ustedes tienen para con su religión y con su pareja para que en el futuro no haya malos entendidos y que si para ustedes es muy importante lo platiquen y puedan llegar a un acuerdo. Es necesario que sean honestos entre ustedes y se expliquen la visión de su religión sobre el matrimonio ahora que están a tiempo, y así como tu pareja debe ser libre para decidir, tú tendrás también que decidir. Si ambos no llegan a una visión común sobre la fe será mejor pensar bien las cosas antes de comprometerse.
Lo importante aquí es que lo que se hable ahora se respete después y sobre todo estar seguros de las decisiones en común sobre este tema ( y cualquier otro) se respeten y se lleven a cabo, todo el mundo puede aconsejar, opinar o contribuir pero finalmente son ustedes dos como pareja quienes vivirán las situaciones entonces es recomendable estar seguro y si alguno está confundido, lo más conveniente es que busque un director espiritual que le ayude a vivir su fe, que actúe fundamentado en principios sólidos y no solo en sentimientos.
Pídanle a Dios que les de sabiduría y el coraje para hacer una buena decisión. Piensen que el matrimonio es para toda la vida y lo mejor es intentar vivir felices.